jueves, 2 de octubre de 2008

Sin Tetulio Críptico

Nerviosismo,
me recuerdo a mi mismo,
críptico,
un poco dislocado,
desesperado.

Recuerdo buscando tu iris en la oscuridad,
fastuoso pergamino de abismos
que limitan con el océano
bélico y profundo de mi inexistencia.

Huelo un cadaver,
olor a mi,
color que cae
como desagüe
frente al caudillo del cauce
oscuro que decae.

Me dijiste -¡Parla la prestanza de la daga prima,
que con sus enjutos dedos manoseó la yaga,
y la hizo cantar ojos y cebolla,
para que del alma, el alma exprima!-.

Yo me suicido y me calmo
y mis cuadros empalmo
si me olvido un poco
del paisaje que itinerante
me bordea constante.

Me golpéas, ¿Te encargo?
si la plancha de campo me plancha
yo me empacho de un chuño amargo
y me encumbro con hambre de descargo.

Descaro paradojal,
maldito castigo ocasional,
me construyes como explosión,
ficción de una jerga animal.

Elimino un aullido universal
y pienso que he de matar
la muerte con conjuros de sal,
sal de mi sangre, sangre letal.

Y materializarme en murmullos
razantes, polilla en arrullo,
para cabar en el aire
la herida, el dolor y el mal augurio.

1 comentario:

Volantina dijo...

Aún digiero los versos anteriores.. mientras, no puedo dejar de elogiar vuestro trabajo

Y....no entiendo como puedes escribir algo tan bueno después de media noche

saludos!


Por Liniers

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Alberto Montt