sábado, 4 de octubre de 2008

Dedosa Misión

¿Significo yo un dedo levantado?
¿Quizás el del medio?

¡No, quítate de en medio!
¡Gran frasco enmohecido
y conservador!

¡Yo hoy me siento un dedo que apunta,
otro que insulta,
otro que pregunta,
otro que responde,
y todos encogidos!

Soy un ladrón de mi cabeza
y bufón de mi nido
y de las estructuras.

Que me injurien.

Yo soy en ese caso
mil dedos altivos y alzados.

Mis dedos se ríen
y yo me río de mis dedos,
pues son grandes pensadores.

Me pregunto
¿Qué harán sus encefálicas palabras
al sentirse interpretadas?

Ahora los guardo en mi pantalón,
su oscuro y cálido panteón,
para que desde su cajón
empiecen la despedida
de su amigo albor
y debajo de un árbol sin heridas
emprendan una dedosa misión.

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Por Liniers

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Alberto Montt