sábado, 12 de abril de 2008

Hoja

Caía suave por el aire una hoja
y se presentaba
con una dulce reverencia.

Sobre mi cabeza esta ya danzaba
al mostrarme coqueta la inclemencia
de su belleza otoñal
en un cambré risueño y singular

Parecía mofarse lejana
con su sensualidad liviana
hasta que su acto terminó
al aterrizar, cual caida de dominó,
sobre el suelo con un último cliché:
se fue brincando sutíl con un chassé.

martes, 8 de abril de 2008

El miedo de las nubes

Tiritan las nubes
en este impacto estruendoso y cálido

Amanecen escondidas y
miedosas, pues van a ser destruidas
o desterradas de su tierra, la que empezamos ahora a conquistar.

Tal vez se muden con nosotros
en nuestros patios, en nuestros lechos.

Lo que si no creo, es que cubran
o escondan nuestro eclipse radiante e infinito.

Haciendo de él un simple vacío;
antes tendría que dejar de existir el sol, que
bajando en caida libre
inunda nuestras miradas y nuestros
aciertos, nuestros todos, nuestros tiempos.

Dime tú,
inspirando al aire para que me sople
cientas de cintas que tautológicas me
hablen de tí, que el
océano superior es totalmente nuestro.

Así tranquilo
navegaré por él,
timoneando, timoneando
este gigante y titánico galeón
surcando el mar hasta el amanecer.

sábado, 5 de abril de 2008

Destierro

Tanto te ame mi tierra
en este destierro temporal
y no lo sabía.

Tanto te soñé mi tierra
cuando caminaba sobre el vacío
y nunca recorde una gota del sueño.

Tanto te grite mi tierra
al gritar mi soledad, mis penas
y nunca me escuché

Tanto te sentí a mi lado mi tierra
cuando percibí tu aroma
y nunca pensé que era el tuyo.

Tanto tiempo mi tierra
que te anhelé
y sin embargo te tenía.

Y ahora te tengo, y lo sé,
pues llegue del destierro
para quedarme en el abrigo
de tus cuencas y montañas,
bajo el alero de tu seno,
para que tu me consueles
bajo el calor de tu luz
y yo consolarte al sembrarte
de vida y de semillas
para alimentarme y alimentarnos
de dinamismos duales
que nos hagan vivir con alegría,
esa que solo me da tu tierra,
esa que solo te da mi trabajar,
cada día de siembra,
cada día al caminar.

domingo, 30 de marzo de 2008

Sueño

Tengo sueño,
tanto sueño,
que el aire parece
sentarse en mis pestañas
como una pesa
de cien kilos
y parece lanzarse
sujetado de
mis párpados
hacia el vacío.

Es un sueño
gigante
o un gigante
del sueño,
que patea mi cabeza
como pelota de fútbol,
y la hace caer
hacia la comodidad
de plumones
de mis brazos
cuando tengo que
mantenerme erguido
como un tronco
majestuoso.

Pero ahora parezco
un fideo cocido
lacio y distendido
tratando de atender
algo de lo que tengo delante
a pesar de que todo
desaparece y desvanece
en nieblas
de bostezos
y a pesar de que mi esencia
de harina
se doble
y se arquee,
echándose sobre esta mesa
que cumple función
de cama
en esta tediosa
y larga mañana.

jueves, 27 de marzo de 2008

Los tres susurros

¿Un susurro?
¿Dos susurros?
¿Tres susurros?

¡Es un susurro!
de desacuerdos parlantes
que vuelan
sobre la imposición magnánima
de la descontaminación acústica

¡Son dos susurros!
de ondas que colisionan
con las paredes
y consigo mismas,
formando mezcolanzas
amorfas e indigestas

¡Son tres susurros!
que son solo un todo
que significa nada
al caer como cadena
de hierro
de eslabones desiguales
al suelo vibratorio
del oido.

lunes, 24 de marzo de 2008

A la mesa

Te homenajeo,
soporte sabatino
de las vitalidades subjetivas
que emergen
encadenadas
de la mano
de cada sorbo
dulce y amargo,
de cada impresión
marcada
en los robustos troncos
que se instalan
en tus bordes.

Te homenajeo,
pergamino de los cuentos banales,
y de los otros, sinceros,
que se escriben con plumas
y tintas parlanchinas,
sutilmente,
sobre todo,
sobre nada;
Estos parecen cantar
desde las fogatas tabaqueras,
desde los pozos sabrosos,
desde las carcajadas,
desde los silencios.

Te homenajeo
porque me has visto
gritar sonrisas,
saltar las penas
sonreír los gritos
y has acurrucado en tus oídos,
cuna incondicional,
a las peticiones
y a las miradas perdidas,
haciéndolas dormir
tranquilas en tu libertad,
reconocedora de las humanidades
más humanas,
de las monstruosidades
más monstruosas
y de las locuras
más locas.

viernes, 21 de marzo de 2008

Las Cabezas y las Danzas

Al parecer
el primitivismo
se torna racional
en esas cabezas
que parecen agitarse
a la cuenta de tres.

Parece hacerse escudo
y bandera
de sus himnos
pseudo sinfónicos
que vuelan narcoticamente
a sus pelucas vacías
y a sus uniformes
incoloros,
pues parece algo divertido
el hecho de lanzarse
a una trifulca
de fuerzas centrifugas
que te lanzan al más allá
o quizas al más aca
o simplemente al suelo.

Pero bueno,
creo que lo entiendo,
pues no queda más
que golpear al viento
cuando no puedes golpear
al fusil que te asesina,
al látigo que te flagela,
y al frío que torna en ceniza
al corazón.

Por Liniers

Por Liniers

Alberto Montt